La Cumparsita.

Una marcha carnavalera para estudiantes que se escapó al mundo.
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La historia de La Cumparsita es ya bastante conocida. Un estudiante inspirado, todavía adolescente, llamado Gerardo Matos Rodríguez, compuso en 1916 una marcha carnavalera para el grupo de universitarios que integraba, que se llamaban a sí mismos "La Cumparsa". Esa composición sin pretensiones se convirtió en el tango más famoso que conoce el mundo. Se ha dicho que el misterio encerrado en esta música célebre es su asombrosa capacidad de adaptarse a variaciones y arreglos de toda índole. Durante muchos años, sin embargo, quedaron en el olvido los nombres de los compañeros y amigos que inspiraron este Tango inmortal. Esta página está dedicada al Tango La Cumparsita, pero, sobre todo, a la Cumparsa, esa especie de club de jóvenes universitarios uruguayos que estuvo en el origen de este mito de la historia del Tango.  Queremos indagar en las circunstancias de La Cumparsita y de La Cumparsa.  Esta es una página abierta, que busca datos sobre ese grupo de jóvenes, a través de testimonios de familiares, hijos, nietos. Este Tango, al decir de El Choclo, es burlón y compadrito, pero mucho más shusheta que reo y mishiadura.  No nació en los suburbios, sino en el medio de la "jeunesse dorée" montevideana de principios del Siglo XX.


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El tango más célebre de todos los tiempos "La Cumparsita", fue dedicado por Gerardo Matos Rodríguez a sus amigos y compañeros  estudiantes de Montevideo. La partitura original dice:

Dedicado a mis estimados amigos y compañeros los Bachilleres:

Andrés Suárez, Arturo Carcavallo, Arístides Lupinacci, Alberto Martínez, Alfredo Martínez, Carlos Martínez,  Eduardo Martínez,  Augusto Martínez, Carlos Castelar,  Enrique Berget,  Asdrúbal Casas,  Aníbal Casas, José Lourido,  Mario Bordabehere,  Miguel Marsiglia,  Juan Bianchi, Gerardo Bianchi, Alfredo Berta,  Alberto Tusso, Walter Correa Luna, Julio Travella, Alfredo Fabiani,  Menotti Crotogini, Raúl Netto, Rogelio Naguil, Alfredo San Román,  Roberto Introini,  Domingo López,  César Seoane y César Bergallo.

 

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La Cumparsa: su música, el tango, su deporte, el fútbol...

UN 3 DE MAYO:

En la vieja casa, hoy demolida, local sede de la Asociación de Estudiantes de Medicina, ubicada en la calle Ituzaingó 1282 casi Buenos Aires, se reunía una barra llamada ¨La Cumparsa¨. Esa barra decidió que además de las actividades sociales y gremiales que hasta ese momento realizaban, debían incluir el deporte, y como universitarios que eran debían realizarlo racionalmente.
Siendo uruguayos, qué otro deporte que el fútbol que ya era pasión por esos años, iban a jugar. Para ello fundaron la Liga Universitaria de Football. actuó como presidente ad-hoc el Sr. Gotardo Bianchi y una vez constituida la asamblea, unánimemente eligieron: Presidente Arístides Lupinacci; Vice: Gotardo Bianchi; Secretario: Roberto Introini; Tesorero: José Laurino; Secretario de Actas: Eduardo Descamps y Vocales: Walter Martínez. Ildefonso Gómez, Mario Bordabehere , Luis A. Langón, Oscar Belán y Juan C. Plá.
Establecen como fecha fundacional, el 3 de mayo de 1914 y aprueban los estatutos el 20 de mayo dónde además deciden que la bandera tendrá tres listas horizontales, dos con una franja roja con la inscripción L.U.F es decir: Liga Universitaria de Football.

(Tomado del sitio de la Liga Universitaria de Fútbol).
 

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De Ariel Collazo, fundador del MRO...

...Y es bueno que todos aportemos a la rica historia de La Cumparsita algún relato tal vez poco conocido.

En 1944 yo cursé el cuarto año de liceo en Carmelo, y el director Mario Bordabehere, que era agrimensor y había sido compañero de Matos Rodríguez cuando ambos eran estudiantes, nos contó una anécdota que siempre recordamos.

Matos Rodríguez tocaba siempre en un piano del local de la Federación de Estudiantes en la calle Ituzaingó, que fue embargado por deudas propias o ajenas por un Juzgado, en el que se dispuso poner en frente un soldado al que llamaban "imaginaria", para que no se pudiera llevar el piano, que estaba en una casa de la calle Ciudadela donde pasaba un tranvía. Hoy esa casa no existe y en su lugar hay una plazoleta que llega hasta la calle San José.

Allí los estudiantes hablaron con el motorman del tranvía para que se detuviera un poco y ellos pudieran colocar el piano fuera de la vista del "imaginaria", mientras otros estudiantes le daban conversación al soldado. Así se logró que el soldado no pudiera ver el piano y Matos Rodríguez pudo continuar tocando y componiendo sus canciones.

Ariel Collazo

(Tomado del Diario "La República")

 

Mensaje de Alejandra Caballero...

...Según tengo entendido habían puesto al "imaginaria" para que
no sacaran nada, es decir, ningún instrumento o mobiliario de ese local que
sí fue embargado por el juzgado, y habían hablado con el motorman como dice
la anécdota, para que cada vez que pasara disminuyera la marcha y en cada una
de ellas sacaban un instrumento, pero el único instrumento que no pudieron
sacar fue el piano (por razones de tamaño) donde Matos Rodríguez había
compuesto esa "marchita"...
 

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